Mercado Arví, una historia con sonrisas

Un espacio donde confluyen colores, sabores y texturas enlazados con una sonrisa amable de habitantes, campesinos y artesanos es el Mercado Arví, un lugar que da valor al trabajo artesanal, a la creatividad, a los cultivos limpios y al empoderamiento de los microempresarios que un día dijeron sí a una idea de negocio sostenible que les permitiera contribuir no solo a la economía local de su territorio sino a una mejor calidad de vida.

“El Mercado Arví se convirtió en mi proyecto de vida” con convicción y agrado Piedad Gaviria Correa, de la Vereda El Llano, del corregimiento de Santa Elena, describe lo que para ella significa el Mercado Arví, un espacio que le ha permitido ser, la ha transformado no solo como persona, sino como una mujer emprendedora y empresaria.

Piedad ama compartir tiempo con sus gatas Afrodita y Nieve, su perra luna y su perro Tobías, a quien rescató de la calle. Hablar de sus animales, la llena de emoción y le saca miles de sonrisas.

Piedad es Contadora de profesión, pero artesana de vocación hace más de 20 años, tiempo en el que entendió que se es feliz haciendo lo que se hace de corazón, por eso, hoy crea y diseña accesorios con diferentes tipos de piedra, teje y regala una que otra sonrisa.
Mercado Arví es una estrategia de turismo rural comunitario que ha buscado dinamizar la economía de la región y el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes del corregimiento de Santa Elena y áreas de influencia del Parque Arví hace más de 10 años y hoy se ha consolidado como un espacio  para la comercialización de alimentos procesados, productos agrícolas, artesanías, cosméticos, decoración de hogar, ropa, tejidos y joyería en donde actualmente 106 microempresarios exhiben sus productos por medio de un sistema de rotación, de los cuales 33 de ellos están de manera permanente gracias a un trabajo organizado, constante y perseverante en el que lograron darle independencia a este proyecto, siendo los fundadores de lo que hoy se conoce como FUMDARVÍ. Pero en este caminar no han estado solos, han contado con el apoyo de entidades como Corporación Parque Arví y EPM quienes han creído en sus sueños y les han apostado a ellos, a través de la consolidación y divulgación de la estrategia Mercado Arví, formación y capacitación para la mejora de la unidad productiva y préstamos de espacio, todo ello con el fin de ofrecer un producto “único”, competitivo y de calidad.

Para Piedad, ser parte del Mercado Arví, ha sido una bendición que agradece cada día. “La vida nos ha mejorado a todos, ahora cuento con un espacio propio y constante donde puedo ofrecer mis artesanías y ya no me toca estar de feria en feria y de lugar en lugar”, expresa Piedad con una sonrisa de tranquilidad.

“Cuando trabajaba como contadora, mis compañeras me pedían que les hiciera collares y aretes y eso la verdad me encantaba, por eso decidí dedicarme a este por completo.” Dice Piedad.

“Gracias al convenio que tiene la Corporación Parque Arví con EPM, nos hemos podido formar en varias cosas, ya sé de temas de venta, de diseño y mejora de producto, bueno entre otras capacitaciones que nos han servido para que crezca y se fortalezca nuestra empresa”, comenta Piedad, quien además agrega que el Mercado Arví es calidad de vida, pasión y amor por lo que se hace, ejemplo que sus tres hijos no han pasado por alto, pues ellos aunque no forman parte directa del Mercado, han buscado del arte una forma de vivir y han recibido al igual que su mamá una vida de alegrías gracias al oficio artesanal.

Al igual que Piedad, Jaime Gutiérrez, habitante de la Vereda Piedras Blancas, del mismo corregimiento, también hace parte del Mercado Arví y ambos son fundadores de esta estrategia de turismo rural comunitario, que busca de manera planificada y sostenible, sean ellos como comunidad local los principales beneficiados del turismo en el territorio, pues este Mercado ha logrado ser una alternativa económica para las familias vecinas del Parque Arví y las áreas de influencia, generándoles ingresos económicos que les ayudan a mejorar sus condiciones de vida.
Jaime es un hombre de sonrisas tímidas y de manos ásperas en su exterior, pero llenas de bondad y trabajo arduo que dejan al descubierto los años que le ha invertido al campo, años que se traducen en experiencia y satisfacción.
Él ha entregado su vida a las labores del campo, su rutina desde niño es levantarse todos los días a las 5:00 de la mañana a labrar la tierra, pero antes se llena de fuerza con una deliciosa taza de aguapanela o tinto, como le llama al café.

“Yo toda la vida he sembrado hortalizas, a eso me he dedicado, al cultivo de lechuga, arveja, remolacha, acelgas, coliflor, frutos como mora, uchuva, fresas y otras cosas más. Hoy me siento feliz porque el Mercado Arví me ha permitido transformar y mejorar la forma en como siembro, pues lo más bonito es que he aprendido a cultivar de manera orgánica y limpia y eso ha hecho que mis productos sean mucho más saludables y que la gente los busque por eso”, dice Jaime con orgullo.

Salir a caminar cerca de la casa y tener la oportunidad de conocer nuevos pueblos es uno de los mejores hobbies de Jaime.

Para Jaime, el Mercado ha sido una gran oportunidad que además de cambiarle y mejorarle la calidad de vida, le ha permitido capacitarse en varios temas. “Yo solo estudié hasta quinto de primaria y ahora con todas las capacitaciones que nos han dado Arví y EPM, he aprendido muchas cosas, me he capacitado en contabilidad que es muy importante y en todo lo que implica tener un negocio, en la presentación del producto, el valor agregado, buen servicio y atención al cliente, pero lo que más me ha gustado es que le vendo los productos al consumidor directo y no con intermediarios”.

“Nerón más que mi perro, es mi compañero fiel, además de cuidarme a mí, cuida muy bien la finca”, dice Jaime entre risas.

Ven y déjate sorprender por el Mercado Arví, un lugar de tradiciones y saberes, ubicado en la plazoleta de llegada del Metrocable Arví, donde te recibirán con una sonrisa amable, preparaciones deliciosas, productos frescos y saludables cosechados en estas tierras fértiles, un Mercado de la gente para la gente, que sigue enalteciendo la estrategia de turismo rural comunitario y acercando lo urbano a lo rural.

“Me encantó la amabilidad de los comerciantes del Mercado, además que están muy bien organizados y ofrecen una variedad de productos y experiencias”. Dilsa Talero

Me gustó mucho este Mercado, las artesanías son muy bonitas, están muy bien elaboradas, los materiales que usan me parecen muy interesantes ya que veo que con ellos hacen una variedad de diseños para todos los gustos”. Sofía Díaz

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