Por la defensa del territorio, se reunió la novena Asamblea Campesina

Después de varios meses de aislamiento a causa de la pandemia por Covid-19, representantes del campesinado de Medellín se reunieron en la novena Asamblea Campesina, realizada en el Corregimiento de San Sebastián de Palmitas el pasado 19 de junio. El objetivo, reafirmarse en la defensa por el territorio, la economía y la vida campesina desde el poder colectivo que produce la unión de las organizaciones de mujeres, jóvenes y campesinas/os de los cinco corregimientos de Medellín quienes, a través de la producción agropecuaria, la defensa de los derechos, el resguardo de semillas y de los bienes comunes, aportan a la Soberanía, Seguridad y Autonomía Alimentaria en los territorios rurales y los centros urbanos de este municipio.
En este espacio de reflexión, debate y decisiones, se pronunciaron de manera pública para exigir el cumplimiento de sus derechos como campesinos y campesinas, fortalecer la organización comunitaria en los territorios y encaminar acciones de defensa y permanencia en el territorio rural campesino con justicia social y equidad de género.

Acciones urgentes
La Asamblea Campesina solicitó a la Alcaldía de Medellín adelantar acciones de carácter urgente para proteger la vida y economía campesinas, el agua, la soberanía alimentaria y los Derechos Humanos de las mujeres rurales y urbanas, e incluir directamente en su Programa de Gobierno las propuestas derivadas de la Agenda Ciudadana que se viene construyendo durante varios años con las comunidades campesinas, juventudes y mujeres de los cinco corregimientos.
“Manifestamos con bastante preocupación, la desatención a quienes habitamos los territorios rurales. El abandono y la negligencia en el control a la creciente parcelación en suelo rural ha venido afectando el modo de vida campesino, ha encarecido el valor de las tierras y con ello se ha dado el aumento desproporcionado de los impuestos, además de la afectación de las fuentes hídricas por vertimientos y las altas demandas en el uso del agua para otras actividades que compiten con la producción de alimentos”, indicaron los asistentes, en el manifiesto presentado al final de la jornada.

Las preocupaciones
Las principales inquietudes de los habitantes reunidos en mesas por corregimiento fueron las siguientes:

Altavista:

  • La privatización de los acueductos comunitarios.
  • Es necesario que haya mejoramiento en las vías de acceso a las veredas.
  • Se requiere la creación de espacios y condiciones para la comercialización directa de nuestros productos.
  • Es de vital importancia una clasificación del SISBEN acorde a la realidad del campesinado en los corregimientos de Medellín.

Santa Elena:

  • Señalamos la importancia de un proceso de veeduría frente al presupuesto público de los corregimientos y sobre obras como el Túnel de Oriente y la Porcícola de la Universidad Nacional.
  • Exigimos seguro de cosechas frente a la posible pérdida de cultivos por fenómenos climatológicos.
  • Exigimos derecho a la salud integral, educación contextualizada, protección a los acueductos comunitarios y estratificación adecuada.

San Cristóbal:

  • Decimos no a la exclusión de programas y proyectos de los y las pequeñas productoras rurales.
  • No a la imposición de megaproyectos sin consulta previa de las comunidades.
  • No la ganadería extensiva industrial.
  • No a la privatización de los bienes comunes.

San Antonio de Prado:

  • Exigimos que se reconozca la Política Pública de ruralidad que se está construyendo con las comunidades de manera participativa a través de las Mesas Campesinas y Agropecuarias.
  • Que se posibilite la autonomía económica de las mujeres y se reconozca a las mujeres también como productoras del campo.
  • Es urgente que el presupuesto de los corregimientos no se destine solamente a través de presupuesto participativo.
  • Exigimos la implementación del Distrito Rural Campesino.

San Sebastián de Palmitas:

  • Es necesario que se reconozca y nombre a la población campesina que habita y seguirá habitando los territorios rurales del municipio de Medellín.
  • Es urgente que se implementen acciones para tramitar la brecha digital que viven los corregimientos por falta de conexión a internet.
  • Es necesario que se garantice el cumplimiento de la ruta de atención a las violencias de género hacia las mujeres.
  • La comunidad campesina de San Sebastián de Palmitas ha estado inmersa en la construcción de grandes infraestructuras de interés nacional como la doble calzada hacia el occidente, es necesario que se realice compensación por los prejuicios, desplazamiento y pérdida de la vida campesina que ha traído esta situación.

Sobre el DRC
La asamblea solicitó, también, la implementación, con asignación de recursos económicos propios, del Distrito Rural Campesino, instrumento incluido en el Plan de Ordenamiento Territorial actual. En ese sentido, insistieron en la importancia de que se ponga en marcha la fase 3, de socialización, que continúen las siguientes y que se entregue información oportuna a la comunidad sobre el proceso.
Hablaron especialmente de la importancia de la promoción de mercados campesinos, con la comercialización directa, la soberanía alimentaria y las redes de economía solidaria, como formas de asegurar la permanencia de las comunidades en los territorios. En relación con esto, solicitaron que ponga en marcha lo establecido en la ley 2046 del 6 de agosto de 2020, la cual establece mecanismos para promover la participación de pequeños productores locales agropecuarios.

La Asamblea también fue acompañada por la concejala Dora Cecilia Saldarriaga Grisales, del Movimiento Político Estamos Listas, que, junto con la Corporación Penca de Sábila, han liderado las Mesas Campesinas para la generación de una nueva Política Pública de Ruralidad para Medellín.

Los jóvenes
Ellos hicieron su propio manifiesto en el que expresaron lo siguiente:
“En esta novena asamblea campesina, nos juntamos para manifestarnos desde nuestro lugar como jóvenes. Las juventudes rurales de los corregimientos de Medellín nos reconocemos en la diversidad de los territorios rurales y reafirmamos que sin campo no hay ciudad. Pensamos nuestros territorios de manera crítica y propositiva, promoviendo la transformación y la defensa de la ruralidad. Evidenciamos las vulneraciones sistemáticas que nos afectan, entre ellas, la creciente urbanización de los territorios y las vidas, la privatización y el deterioro de los bienes comunes naturales como el agua, la biodiversidad y la tierra a través del modelo de desarrollo extractivista profundizado por el gobierno nacional y la falta de condiciones para la permanencia digna de las juventudes en el campo. Exigimos la garantía de nuestros derechos mediante una educación rural contextualizada que fortalezca las identidades de las juventudes rurales, una comercialización justa de las cosechas, acceso a salud y pensión y la dignificación de las comunidades campesinas. Como jóvenes despertamos la memoria que resguarda los territorios: como flores que rompen el cemento, así es la fuerza de nuestro movimiento. ¡La ruralidad resiste!”.

Heidi Beltrán, del Corregimiento de Santa Elena.
Gilma Rúa, del Corregimiento de Altavista.

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