Yagé, entre el trabajo espiritual y el peligroso aprovechamiento comercial

Informe Especial de Viviendo Santa Elena*
Ya es popular y constante que en diversos lugares de Santa Elena se ofrezcan citas para tomar yagé, incluso se hace publicidad a través de redes sociales. Muchos suben con la esperanza de ‘tener un buen viaje’ o encontrar respuestas, sin embargo, se presentaron en 2021 algunos casos en los que personas que llegaron al corregimiento a tomar yagé, resultaron altamente afectadas por confusión (un caso de un joven que estaba en Santa Elena y fue a dar a Miami) o que murieron. Otro hecho, en el que, sin que se sepa aún la sustancia que ingirió, un muchacho de 36 años convulsionó y perdió la vida mientras era llevado al Centro de Salud de Santa Elena, a donde llegó sin signos vitales. Un supuesto taita, oriundo del Suroeste, le suministró una bebida para ‘limpieza espiritual’. Este caso ocurrió el 12 de octubre de 2021 y da origen a este informe, cuya pretensión es explicar qué es, qué representa el yagé desde los puntos de vista médico, espiritual y legal. La intención no es satanizar esta planta ni los rituales que con ella se realizan, pero sí advertir que, mal usada o en manos equivocadas, puede ser muy perjudicial.

Raíces de plantas de ayahuasca. Foto tomada de Pixabay.

La sustancia
El yagé o ayahuasca es el resultado de la mezcla de dos plantas que se cocinan juntas: El bejuco del yagé, conocido científicamente como Banisteriopsis caapi, más las hojas de la Psychotria viridis o chacruna, chacrona o chacruy (en quechua). Estas se someten a un proceso de decocción (son filtradas mientras están en ebullición) para dar origen a la bebida del yagé.
Según el doctor Guillermo Alonso Castaño Pérez, médico experto en drogodependencia de la Universidad CES, la Banisteriopsis caapi es rica en β-carbolinas, especialmente harmina, tetrahidroharmina (THH) y harmalina. La chacruna es rica en dimetiltriptamina (DMT).
La planta tiene dos compuestos alucinógenos que son la harmina y harmalina que producen agitación, confusión y alucinaciones. También diferentes mezclas de betacarbolinas que en algunos casos pueden causar convulsiones. El yagé aumenta la sensibilidad auditiva, los reflejos y la presión arterial, produce hiperactividad y acelera el metabolismo. En algunos casos puede producir intoxicaciones si se combina con antidepresivos y en ciertas personas puede generar psicosis.

El yagé se utiliza en ceremonias de tipo espiritual. Foto tomada de Pixabay.

Usos ancestrales
La planta solo se encuentra cerca de estanques en la selva Amazónica (Ecuador Brasil, Perú y Colombia). Esta medicina ha sido usada por varias generaciones de las comunidades indígenas Kamsá o Kamëntsa, Siona, Kofán, Coreguaje, Desano, Muinane, Uitoto e Inga.
Estos grupos tradicionales utilizan la ayahuasca como una forma de conexión espiritual y también como medicina, para curar ciertas dolencias. Para ellos, el uso representa un ritual de respeto a la naturaleza y a la esencia de la planta. Deben llevar una intención antes de cortarla y tener muy claro cuál será el uso. La buscan durante varios días en la selva y cuando la encuentran, realizan un ritual especial. Luego la cortan en trozos y la maceran. La preparación puede demorar varios días antes de que pueda ser consumida. Quienes la manipulan, conocen de sus propiedades y la administran en las comunidades indígenas son conocidos como taitas.

Esta liana crece bajo el sol en la selva amazónica. Enredadera de Banisteriopsis caapi, bejuco del alma, bejuco de los muertos, liana del espíritu, la llaman. Foto tomada de Pixabay.

Los efectos
Para quienes lo utilizan como apoyo espiritual, el yagé es una planta que produce estados alterados de consciencia temporales. “Las depuraciones son físicas, emocionales o espirituales. Cada persona va a tener una respuesta diferente. Encuentros, visiones, sueños, aperturas, trance”, afirma Rafael Marulanda, psicólogo y terapeuta que acompaña personas a este proceso.
De otro lado, el Acta 10 del 2011 de la Sala Especializada de Productos Naturales del INVIMA, señala que algunos efectos son taquicardia, hipertensión arterial, arritmia, alucinaciones, fotofobias (molestia ocular en presencia de luz brillante), cefalea, midriasis (dilatación anormal de la pupila con inmovilidad del iris), sudoración, fasciculaciones (pequeñas e involuntarias contracciones musculares, visibles bajo la piel), alteración de la percepción, agitación neurológica, confusión mental, ataxia (dificultad de coordinación de los movimientos), alteraciones del habla, cambios de humor desde euforia hasta la profunda ansiedad, pánico e incluso muerte.

Puede causar alucinaciones. Foto tomada de Pixabay.

Quienes no
Sobre las contraindicaciones, el doctor Guillermo Alonso Castaño Pérez, médico experto en drogodependencia de la Universidad CES, afirma que es inconveniente en personas con antecedentes de hipertensión arterial. Se pueden generar también deshidratación y desequilibrio hidroelectrolítico (alteraciones del contenido de agua o electrolitos en el cuerpo), posterior al consumo del yagé, el cual se agrava cuando de manera simultánea las personas han ingerido alcohol u otras sustancias estimulantes como éxtasis, anfetaminas o cocaína, pues sus efectos se potencian.
Castaño Pérez asegura que “como se administra por vía oral, las sobredosis con escasas, pues cuando se alcanza el grado de intoxicación, se producen vómitos y diarreas, lo cual disuade a la persona para seguir consumiendo”.
Entre los beneficios del yagé, Castaño Pérez indicó que se viene investigando para el tratamiento de adicciones, enfermedades neurodegenerativas, ansiedad, depresión y psicosis. Explicó que “la harmina parece tener cualidades deseables para el tratamiento de trastornos afectivos y del comportamiento y también se le ha asociado con la disminución de los efectos del estrés”.

Personas con presión arterial alta son de alto riesgo para tomar yagé, dicen las autoridades. Foto tomada de Pixabay.

No hay legislación
En relación con los controles y seguimiento al consumo de yagé en Colombia, no hay reglamentación y por lo tanto, no hay vigilancia sobre el tema.
Para el caso concreto ocurrido en Santa Elena en 2021 con la muerte del joven, la Secretaría de Salud de la Alcaldía de Medellín manejó el tema como “intoxicación por químico” y visitó el lugar donde se hizo el consumo, pero al ser una propiedad privada no fue posible intervenir más. Así lo indicó Luz Bibiana Gómez, líder de proyecto de la Secretaría de Salud, quien además explicó que “cuando no hay reglamentación, uno no puede decir que es ilegal”.
Sobre el caso del joven fallecido, la Fiscalía General de la Nación seccional Antioquia, informó a Viviendo Santa Elena que el caso lo investiga una fiscal de la Unidad de Vida de Homicidios Culposos, pero que el proceso está en etapa de indagación, la cual está protegida por reserva aún, como el resultado de la necropsia, que permitiría saber si fue o no yagé lo que consumió y cuál fue la causa de la muerte.
Luz Bibiana Gómez indicó que queda la inquietud de qué clase de producto es el yagé. “Si fuera para alimentarse sería un alimento, si aliviara una dolencia, sería un medicamento y en ese caso, si es a base de plantas, sería un fitoterapéutico y tendría vigilancia. Pero si es un sicoactivo, simplemente lo regularía el Fondo Nacional de Estupefacientes (Ministerio de Salud). Pero realmente es una planta sagrada para las comunidades indígenas utilizada para ritos ancestrales”, dijo.

El Vademécum
Si se cataloga como medicinal, debería estar consignada en el Vadevécum Colombiano de Plantas Medicinales, documento del Ministerio de la Protección Social, el cual recopila la información requerida, tanto para expedir los registros sanitarios como para los profesionales del área de la salud. El yagé aún no está incluido en este documento.
De otro lado, la legislación sobre plantas medicinales es clara, así como para los productos fitoterapéuticos que se producen con ellas. Estaba el Decreto 2266 del 2004, mediante el cual se reglamentaban los regímenes de registros sanitarios, y de vigilancia y control sanitario y publicidad de los productos fitoterapéuticos, derogado en su mayoría por el Decreto 1156 de 2018. En este, en el Capítulo V (Registro Sanitario para los Productos Fitoterapéuticos de Uso Tradicional), el Artículo 20. Condiciones Especiales, expresa que los productos fitoterapéuticos de uso tradicional –PFT- deben cumplir con lo dispuesto en el presente decreto y con las siguientes condiciones especiales: La principal es “No contener en su formulación plantas con metabolitos o principios activos clasificados como estupefacientes, psicotrópico o sustancia controlada definidos por el Ministerio de Salud y Protección Social”.

Vid de la ayahuasca. A pesar de ser una planta considerada medicinal por las comunidades indígenas, no está incluida en el Vademécum Colombiano. Foto tomada de Pixabay.

Consultas al INVIMA
También está el Acta 10 de noviembre del 2011 de la Sala Especializada de Productos Naturales del INVIMA, en la que se consigna una consulta sobre el yagé. Las respuestas a las inquietudes del peticionario fueron las siguientes:

  • No debe comercializarse sin un permiso expedido por el INVIMA, debido a los efectos adversos y a su actividad psicotrópica.
  • No se encuentran productos a base de yagé con registro sanitario. Adicionalmente, le informan que para ello, según el Decreto 1156 de 2018 (que reglamenta lo productos fitoterapéuticos y establece las preparaciones farmacéuticas con base en plantas medicinales) debe cumplir con que no contenga en su formulación sustancias con actividad estupefaciente o psicotrópica.
  • Dadas sus propiedades psicotrópicas, a la fecha, no se encuentra incluida en el listado de plantas ni en el Vademécum de Plantas Medicinales colombiano.
  • Sobre qué precauciones deben tener las personas al consumir el yagé, responde que “dado que esta bebida no ha sido aprobada y no cuenta con registro sanitario, la Sala considera que no es pertinente su consumo”.
También genera alteraciones de la percepción. Foto tomada de Pixabay.

Advertencia nacional
En 2013, el Sistema de Alertas Tempranas del Observatorio de Drogas de Colombia hizo una advertencia sobre el abuso y comercio, incluso transnacional, del yagé.
En diciembre 27 de 2019, el Observatorio vuelve a hacer una alerta sobre “el uso de sustancias psicoactivas de origen natural en contextos recreativos”, en referencia a la N-N dimetiltriptamina (DMT), la cual se encuentra presente en bebidas como el yagé. Al respecto, la entidad oficial señaló que “se ha detectado por parte de la Policía Nacional de Colombia el tráfico de sustancias psicoactivas de origen natural con potentes propiedades alucinógenas en contextos diferentes a los tradicionalmente utilizados. Se recibieron para análisis muestras incautadas, en forma de presentación líquida, con destino internacional y en las cuales identificó la sustancia química N-N dimetiltriptamina o DMT. La N-N dimetiltriptamina o DMT es un alucinógeno natural que se encuentra presente en bebidas ancestrales tales como el yagé (ayahuasca), dentro de otros componentes. Esta bebida ancestral es una preparación botánica utilizada tradicionalmente con fines rituales y terapéuticos por las poblaciones nativas del noroeste de la Amazonía y más recientemente, ha encontrado su camino hacia Europa y América del Norte como droga recreativa”.

El yagé puede producir estados alterados de conciencia. Foto tomada de Pixabay.

DMT, sí está controlada
Explica el documento, que la DMT está incluida en la Lista I de la Convención de 1971 (Convenio de Naciones Unidas sobre Sustancias Psicotrópicas) y como tal, está regulada por la Ley 1453 de 2011, según la cual, “quien sin permiso de autoridad competente, introduzca al país, así sea en tránsito o saque de él, transporte, lleve consigo, almacene, conserve, elabore, venda, ofrezca, adquiera, financie o suministre a cualquier título sustancia estupefaciente, sicotrópica o drogas sintéticas que se encuentren contempladas en los cuadros uno, dos, tres y cuatro del Convenio de las Naciones Unidas sobre Sustancias Sicotrópicas, incurrirá en prisión y multa”. Así las cosas, la DMT contenida en la ayahuasca o yagé, sí se encuentra controlada en Colombia. La advertencia del observatorio agrega que el uso del yagé a lo largo del tiempo ha tenido un contexto ancestral y cultural en comunidades indígenas, con acompañamiento de sabedores ancestrales pero señala que “el creciente interés y uso de yagé por parte de la comunidad general en contexto experimental o recreativo tiene afectaciones en la salud. Así mismo el uso de DMT en forma de presentación líquida como la encontrada”. La ley también expresa que dichos controles no incluyen la penalización del porte o conservación de dosis, exclusivamente destinada al consumo personal de sustancia estupefaciente, sicotrópica o droga sintética.

Requiere reglamentación urgente
Para Luz Bibiana Gómez, líder de proyecto Secretaría de Salud Alcaldía de Medellín, incidentes como el ocurrido en Santa Elena, señalan que el tema debería ser reglamentado, definir su uso, si es medicinal o psicoactivo, porque además se entrecruza con lo ancestral y espiritual de las comunidades indígenas. Explicó que es prácticamente imposible tener cifras de personas afectadas por esta bebida en la ciudad porque tal vez se reportan como intoxicaciones sin conocer qué sustancia consumieron.
Agregó que otro asunto es conocer en qué lugares se realiza y si se está haciendo un cobro, ya se constituye en una actividad comercial. En ese caso, entraría a regular la Secretaría de Gobierno para exigir el cumplimiento de la Ley 1801 (Código Nacional de Policía), que obliga a los establecimientos abiertos al público a cumplir condiciones higiénico-sanitarias. “Ahí tenemos otro problema y es que, aunque seamos competentes para vigilar establecimientos de comercialización, nuestra base es la Ley 9ª que habla de paredes, pisos y techos, pero seguramente no vamos a encontrar nada de eso en los sitios donde se hacen estas actividades. Hacer vigilancia es difícil porque no hay infraestructura definida para esos eventos porque no sabemos qué tiene que tener”, indicó Gómez.
Para la funcionaria, el gobierno se queda atrás frente al avance de las tendencias, pues esto camina rápidamente hacia una actividad comercial mientras las autoridades reflexionan lentamente sobre lo que hay que reglamentar. “Ya es hora de que se estuviera pensando en eso”, aseguró.
Gómez pone de ejemplo la reglamentación de la hoja de coca, para ser usada dentro de los territorios ancestrales indígenas. También la del llamado Biche (o Viche) bebida ancestral y artesanal del Pacífico, ya reglamentada por la Ley 2158 de 2021, que permite su uso y comercialización dentro del territorio afro de los departamentos de Chocó, Nariño, Valle del Cauca y Cauca.

Tambor chamánico utilizado en ceremonias especiales como la ceremonia con el uso de Ayahuasca. Foto tomada de Pixabay.

Lo espiritual
Para Rafael Marulanda, el yagé ha sido muy juzgado y criticado pero “es una planta que está trabajando profundamente a nivel emocional, consciente y a nivel de depuración y de limpieza. Es el encuentro con el ser. A algunas personas eso les causa miedo y temor porque tal vez nunca lo han sentido. Lo que se manifiesta allí es lo que la persona está viviendo, lo que va a acompañarte
es mostrarte tus sombras, tus oscuridades, tus luces, tus claridades, tus confusiones, tus aperturas, tus dones, tu misión, tus enfermedades, porque el yagé también sana enfermedades, tus enredos mentales, hasta donde te sea permitido por tu espíritu y tu propio ser. Lo que va a suceder ahí es lo que en ese momento necesitas ver, trabajar y comprender”.
Para hablar del uso espiritual del yagé, primero hay que diferenciar entre ceremonia y toma. Explica Marulanda que una toma es algo abierto, masivo, al que puede llegar cualquier persona, a veces convocada en redes sociales y sin ningún tipo de preparación previa para los participantes. En eventos similares puede ocurrir, como en uno realizado en Bogotá con unas 100 personas, en un garaje, alguien perdió el control, no tuvo acompañamiento, lo amarraron, se angustió y le dio un infarto. Y así, muchos casos.
Una ceremonia, por el contrario, cuenta Marulanda, es algo con preparación previa. “No se trata de dar por dar sino que los que llegan están listos y lo quieren hacer. Hay diferencias en la convocatoria y en la llegada. Lo suministra un taita reconocido. Cuando la gente entra en estados alterados de conciencia, se le acompaña, se le hace reiki (sanación con las manos), no se le condiciona ni se le hace algo en contra de su voluntad. Nunca nadie se nos ha muerto o ha tenido ese tipo de reacciones”, indicó.

El yagé te muestra lo que necesitas ver de tu ser, dicen quienes acompañan estos procesos. Foto tomada de Pixabay

Gente inescrupulosa
Marulanda reconoce que también “hay muchas historias de uso inadecuado de la planta, hay mucho taita, no cualquiera es taita, pero pasa que cualquiera que toma yagé y lo consigue ya es taita y empieza a dar yagé por ahí, inconsciente e irresponsablemente y han tenido sustos. También sé que hay personas que están llevando yagé para las casas, a tomar yagé en apartamentos, pisos muy altos, hacer fiestas con yagé, entonces no se trata de la planta sino del uso”. Y agrega que “la planta nunca va a causar un daño, es natural, es el uso, es cuando la mezclamos con químicos, cuando la tomamos en situaciones de borracheras, en estados emocionales o energéticamente muy bajos. La invitación es a acercarse con consciencia, por eso les digo a las personas, sientan con quien van a tomar, sientan con quién se van a preparar, dénse permiso de indagar, de sentir, escuchen a su ser, que es lo que quiero, a donde estoy yendo, con quien voy a trabajar, antes de dar ese paso, porque así como esta experiencia puede ser muy bonita también puede ser muy fuerte”.

Ceremonia
La ceremonia, entonces, es un ritual preparado con antelación, de conexión ancestral y reverencial con ‘el abuelo yagé’, como le dice Marulanda a la planta. Durante un mes y en tres etapas (charla introductoria, información relacionada y toma), las personas interesadas se acercan, conocen, se familiarizan, experimentan la preparación personal para luego tomar la decisión. “Prepararse tampoco es tomar, es experimentar en ese mes qué sienten, qué llega y que tengan la posibilidad de decir sí o decir no, en los días previos a la ingestión de yagé como tal. La preparación consiste en entrar en la energía del yagé, se les envía información, videos, música, invocaciones, documentos, decretos alrededor de la planta, para irla integrando. Es traer esa energía y que cada persona empiece a sentir la presencia del ‘abuelo yagé’. El guía les va dando recomendaciones y orientaciones y se les da el espacio para decidirse”, afirma.
La tercera fase es la ceremonia, o sea el día de la toma, en la finca del taita, que se recomienda sea un fin de semana, nada de afán. Se reúnen grupos de máximo 21 personas, se hace un ritual de inicio, reciben la explicación, cada uno ingiere a su ritmo y en su momento y el guía acompaña las vivencias de los participantes. Importante resaltar que, llegan como grupo y se van como grupo, hasta que la última persona no termine no se van del sitio, así otras personas hayan concluido su ‘viaje’. Son eventos que pueden durar cuatro (4) o cinco (5) horas. Se hace una ceremonia de cierre y se les entrega algo especial que le permite estar conectados con la planta, cada uno regresa a su lugar de origen y se hace seguimiento posterior. Luego se pueden hacer sesiones adicionales de retroalimentación.

Hecho de manera responsable y con acompañamiento, no debería ocurrir ningún hecho qué lamentar. Foto tomada de Pixabay.

Consciencia
Marulanda explica que con el yagé no se pierde la consciencia. “La gente me pide garantías de lo que va a pasar, pero lo único que sé es que el proceso es bien custodiado, organizado, protegido, respaldado. La garantía que yo les puedo dar es que estoy haciendo un trabajo bonito, desde la luz, energético, haciendo un acompañamiento, con una responsabilidad del terapeuta con las personas y respetando el viaje que cada uno tenga. De ahí para allá es lo que cada uno necesite ver y descubrir de su propio ser”, agrega.
Reconoce que también puede convertirse en una adicción. “Algunas personas lo toman como una vía de escape y lo hacen día por medio, cada ocho (8) días, eso hace que se diezme la energía, se contraiga, que se conecten con su oscuridad y sus miedos, se generen huecos energéticos en su campo áurico y atraer cosas innecesarias. Yo recomiendo que se tomen el tiempo, siquiera dos meses de intervalo. El yagé es un espejo del alma, lo que has logrado, soltado, elaborado y lo que te falta”, dice.

Por favor, ‘no haga este viaje solo’, infórmese, indague, pregunte y no se deje llevar de la primera publicación en redes que vea. Foto tomada de Pixabay.

Decisión informada
Como expresamos al comienzo de esta nota, este informe no pretende satanizar el yagé. Sólo es un llamado de atención para que no lo haga sin asesoría, ni con cualquiera que se presente como ‘taita’. Por favor, infórmese, indague, busque recomendaciones si es necesario, consulte incluso con su médico de confianza si es conveniente o no para usted, ingerir una sustancia como esta. En todo caso, no lo haga a ciegas, pues hay muchos inescrupulosos haciendo esto como si fuera una simple toma de aguapanela, sin control, sin acompañamiento, sin preocuparse por el bienestar de los asistentes y sólo pendientes del dinero que cobran. Y a las autoridades, la pregunta es, ¿para cuándo la reglamentación? Es como urgente, pues eso evitaría la muerte de personas que acuden en busca de ayuda espiritual y terminan muertas o muy descuadradas por el consumo de sustancias indeterminadas.

*Medio de comunicación del Territorio Cultural de Santa Elena, con 23 años de trayectoria periodística y que hoy circula en varios formatos, todos digitales.

4 comentarios en «Yagé, entre el trabajo espiritual y el peligroso aprovechamiento comercial»

  • el 8 febrero, 2022 a las 2:27 pm
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    Gracias Ana.
    Felicitaciones para tu equipo.
    Un informe necesario, documentado y serio.
    Bien hecho como todo lo tuyo.

    Un abrazo grande

    Respuesta
      • el 9 febrero, 2022 a las 7:53 am
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        La investigación es parcial, desde un punto de vista científico le falta etnografía, las plantas NO SE SOMENTEN.

        Los tambores no son de uso ceremonial con Ayahuasca, se Lee el terror y el miedo en el subtexto, le falta rigurosidad y lectura de artículos científicos de origen canadiense para procurar informar, esto es, desinformación basada en miedo y parcializada.

        Que todo sea puesto en su lugar según su propio peso.

        Respuesta
        • el 9 febrero, 2022 a las 2:42 pm
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          Gracias por escribirnos. Es su opinión y la respetamos. Realmente hay mucha investigación detrás de esta información y jamás hacemos nada sin rigurosidad periodística, pues es lo que nos caracteriza.

          Respuesta

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