A ‘empujar’ el futuro del país

Muchos aspectos, seguro, fallaron, entre otras la difusión y pedagogía que tal vez no fueron suficientes. Pero esto no es más que un duro campanazo, de cara a las elecciones presidenciales para 2022. Y es también una bofetada porque lo que pareció ser una gran oleada de indignación con la protesta social y las marchas lideradas por jóvenes, se diluyó en el primer llamado a la participación antes de las presidenciales.
El reciente proceso de elección de Consejos Municipales de Juventud en el país fue un verdadero fracaso, teniendo en cuenta que la abstención fue del 90%. De un potencial electoral de 12.3 millones de jóvenes en Colombia, 1.3 millones, es decir, apenas el 10%, ejercieron su derecho al voto.
En nuestra ciudad, el asunto no cambia. De un potencial de 535.453 potenciales votantes entre los 14 y 28 años, sólo 22.000 votaron, es decir el 4%.
En Santa Elena los resultados de esta jornada son de lágrima. A las dos mesas instaladas en la Casa de Gobierno llegaron a votar apenas 40 jóvenes, de los cuales siete (7) eran jurados. Según los resultados de la Registraduría, de esos 40 votos, 17 fueron nulos y dos en blanco. En Santa Elena entonces votaron 40 jóvenes de un potencial de 6.014 habitantes entre los 14 y los 28 años, es decir, apenas el 2.4%.
Y aquí es donde va el vainazo para los adultos. ¿Faltaron estrategias pedagógicas, más acompañamiento de los diferentes partidos y movimientos políticos a sus potenciales votantes en el corregimiento, o qué más pudo pasar? También puede ser que los políticos tradicionales, esos ya curtidos en las lides electorales, no vean en los jóvenes un potencial importante para capacitar y preparar como relevo generacional o tal vez ni les interese contarles cómo funciona la política o porqué son importantes estos primeros cargos de elección popular y que, como en el caso de los CMJ, no representa ningún salario. No hay que perder de vista que muchos antiguos consejeros de juventud en Medellín, se convirtieron en alcaldes, como el caso de Federico Gutiérrez. Esto hace pensar que los líderes tradicionales están desconociendo una fuerza importante que se puede entrenar y preparar para contar con relevo generacional de calidad para futuras contiendas.
Lo otro es que los Consejos Municipales de Juventud perdieron impulso y ritmo, pues hace 10 años no se hacía esta elección. Así las cosas, la Alcaldía de Medellín debió ser más incisiva en la campaña, hacer reuniones en comunas y corregimientos, ir a las instituciones educativas y usar las redes sociales de manera más eficiente para darle fuerza a esta elección. En lugar de eso se hizo una tímida campaña, cuyos resultados son obvios.
Queda claro que sin pedagogía política y sin preparación, ni jóvenes ni adultos pueden estar preparados para cualquier tipo de elección. Y ahí queda un gran reto, especialmente con los jóvenes que apenas empiezan a acercarse a su derecho al voto.

Nota: Los datos de población que contiene este editorial fueron tomados del Perfil demográfico de Medellín 2016-2020, elaborado por la Alcaldía de Medellín y de las proyecciones de población del DANE, relacionadas con el Censo de 2018. Los datos del número de votos, fueron extraídos de la página de la Registraduría Nacional del Estado Civil.

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