Los ‘Ninis’

Parece que ser emprendedor en Colombia fuera algo así como una maldición. En un escenario como el de la actual contingencia por el Covid19 o Coronavirus, emprender, crear negocio, ser independiente, tratar de hacer empresa es, no sólo una actividad quijotesca, sino sujeta a todo tipo de indiferencia por parte del Estado. Si antes el término ‘Ninis’ se usaba para los jóvenes que ni estudiaban ni trabajaban, una amplia franja de la población del país, ahora ese término debería utilizarse para los trabajadores independientes, emprendedores, creadores de empresa o contratistas independientes por prestación de servicios. No son considerados población vulnerable, porque normalmente en su mayoría no están en estratos 1 y 2, aunque también hay muchos que sí. No están en condiciones de extrema pobreza ni hacen parte del Régimen Subsidiado o sea afiliados al Sisben, porque para poder facturar y crear empresa o prestar servicios tienen que pagarle al régimen contributivo por la seguridad social suya y de sus trabajadores, están formalizados en Cámara de Comercio y con miles de esfuerzos renuevan su registro cada año y por tanto y pagan impuesto de industria y comercio. Tampoco son considerados ricos ni millonarios porque sus microempresas, pequeños negocios o emprendimientos familiares sólo alcanzan a ser denominadas Pymes o Mipymes, es decir pequeñas y medianas empresas. Tampoco facturan los miles de millones al año como los magnates, no tienen acciones en las bolsas de valores del mundo y por supuesto, en muchos casos, no alcanzan a ahorrar porque montaron su negocio con créditos de cooperativas, natilleras, familiares o amigos.
El término ‘Ninis’ les quedaría perfecto a estos trabajadores independientes, porque son la pura clase media, estratos 3 y 4, que al no estar sisbenizados no clasifican para ninguna de las ayudas que por estos días entrega el Estado; ni son sujetos de devolución de IVA; ni aparecen registrados para recibir el Ingreso Solidario; no aparecen en bases de datos como población vulnerable; si no pagan su seguridad social no reciben atención en salud ni cotizan para pensión y, por supuesto, no son vistos como población prioritaria para ningún tipo de ayuda o beneficio. Lo más triste y más doloroso, si no tienen sus negocios abiertos, si no venden, si no producen, si no salen a trabajar o no prestan sus servicios, no reciben ingresos y no pueden conseguir alimento para sus familias ni una forma económica que les permita garantizar sus gastos fijos y su supervivencia.
Para el caso de Santa Elena, los ‘Ninis’ son bastantes. Por si aún no los ven, son todos aquellos con negocios propios, de comida, alojamientos y pequeños hoteles u hostales, bares, restaurantes, tiendas, artesanos, artistas y trabajadores de la cultura, transformadores, prestadores de algún servicio y contratistas independientes. Por las mismas razones, este grupo de población no está acostumbrado a pedir ayuda, en muchos casos por ser clase media y ser tan autosuficientes en sus modos de vida, al fin y al cabo, emprendedores acostumbrados a luchar contra viento y marea, no son capaces de decir que están pasando dificultades, incluso hambre o necesidad, pero en este momento sufren. Y el Estado, definitivamente no los mira.
Para este grupo poblacional, que como decimos, son bastantes en el Corregimiento de Santa Elena, pedimos acciones urgentes y contundentes, acompañamiento por parte del Cedezo, de la Secretaría de Desarrollo Económico, de la Subsecretaría de Desarrollo Rural y un tratamiento, al menos de consideración, por parte de la Secretaría de Inclusión Social, Familia y Derechos Humanos para ser censados y registrados en una base de datos para posibles ayudas alimentarias y subsidios que les permitan salir adelante en medio de esta crisis. Si los ‘Ninis’ no son auxiliados en este momento, tranquilamente pueden pasar a ser población vulnerable y eso sería grave, porque en ellos está una buena parte del potencial económico del corregimiento. Es probable que si el Estado, llámese Alcaldía de Medellín, se mete la mano al bolsillo hoy por esta población, sean ellos mismos quienes con su empuje y emprendimiento puedan apoyar en el futuro, ojalá cercano, el repunte de la economía una vez se haya superado el virus. Así que, mirar a los ‘Ninis’ hoy, sólo es una apuesta por el futuro, una inversión de ciudad.

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